viernes, 5 de julio de 2013

Acostumbrarnos.

Cariño es tarde, he vuelto a escribirte. Otra vez a nadie, otra vez a ti.
Acostumbráme a ti, era tan valiente de susurrarte, y tú tan hijo de puta de hacerme caso.
Sin tus sonrisas a mitad de un polvo, sin tus manos entre tanta curvas haciéndome cosquillas, sin tu cuello, sin tus gemidos, sin tu ropa a los pies de... de donde fuera que estuviésemos.
Por favor. hazlo tú, que yo no aguanto.
Mis mordiscos, mis caricias por tu espalda, mis gemidos, mis manos aferrándose a las tuyas.
Tampoco es tan difícil, supongo.
Muérdete el labio mientras tus ojos se clavan en los míos.
Agárrame el culo y cállate, cállame.
Apodérate de mi cuello, de mí.
Hazme temblar, o déjame hacértelo a ti.
Venga, a qué esperas, vamos a evaporarnos en las cuatro esquinas de mi cama, o en las de la misma alfombra.







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