domingo, 29 de diciembre de 2013

Escalofríos.

Quién me mandaría a mí cruzarme contigo aquel día.
Quien me mandaría a mí empezar a tragarme todas esas promesas.
Quién me mandaría a mí empezar a sentir un vacío en la tripa cada vez que te veía.
Quién me mandaría tío... 
Quién me mandaría a mí perder el norte.
Quién me mandaría a mí volver a verte.
Quién me mandaría a mí volver a caer.
De esta ya si que no salgo...
Ven y quítame este frío.
Y me besas en los labios, en el cuello, y me miras a los ojos.
Y me dejas caer sobre la cama, y me acaricias hasta las dudas.
Y me comes la cabeza, y te llevas el miedo,
y te vas, y luego vuelves,
y yo no sé que hacer.
Y llegas y lo desordenas todo,
y te vas sin recoger...
Y hueles a... (en realidad no sabría describir tu olor, pero si a lo que me incita, a reventarte el cuello a besos), 
y tu voz es como música,
y tu espalda es como el papel y mis dedos como la pluma.


Compra una de ron, vamos a volver a emborracharnos, a ver si esta vez, con suerte, acabamos en tu portal.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Te vi tan guapo...

Te ví tan guapo, tan feliz, tan pasota... te vi tan bien y sin mí, que hasta me dolió.
Te he llegado a necesitar tanto....
Eres mí mayor error, pero, ¿qué cojones le hago?
Si cuando estoy sola, perdida en la oscuridad, solo pienso en abrazarte.
Si quiero ser tu poesía.
Si mataría porque me escribieras...
Y es que, saltaría abismos por ti.
Dormiría entre tu cuello y tu sonrisa
(cuando me dejases dormir, claro).
Bailaría contigo hasta pisarnos los pies.
Y te escribiría;
te escribiría mil versos,
en la espalda.
Y te pintaría mil cuadros;
en las manos.
Trazaría eternas carreteras;
por tus piernas.
Y pasearíamos, por donde fuera;
y me perdería
en tus ojos;
y me encontraría
en tu boca.
Y te mordería
los labios,
y me harías morderme el labio,
y tú te quedarías
sin nudillos.
Y nunca acabaríamos la tinta,
y siempre estaríamos sonriendo.
y quizá me desordenaras
(incluso más que ahora).

domingo, 1 de diciembre de 2013

Amnesia.

Supongo que estoy en un trance constante.
Efecto producido por la nostalgia, o por el vodka, qué sé yo.
Igual este delirio puede ser culpa de que tu olor ya no vive en mi cuello y de que te echo tanto de menos que no sé como lidiar con el olor a recuerdos que se cuela por la rendija de la ventana.
Y estamos ambos desaprovechando esta larga madrugad, cuando yo podría estar en tu cama haciendo de las mías...


Vida y sus sinsentidos.
Chico, quiero deshacerme en sábanas con sabor a tus besos.
Quiero evadirme, desentenderme.
Estoy loca, sí, definitivamente lo estoy.
Estoy  atada en cuerdas que llevan tu nombre y no encuentro tijeras lo suficientemente valientes como para cortar de una vez este juego que me está haciendo heridas profundas y me deja marca en las muñecas.
Y aquí me tienes enredada entre tus cabos, arañazos, y el alcohol que arde en mis venas.
Sé perfectamente que no tengo que esperarte, porque por tener, no tengo que hacer nada...
Pero mi cama está abierta a sugerencias, e igual tú algún día, por fin, decides que son más calientes mis abrazos que tu almohada.
No debería y lo sé, que soy una irresponsable y que me arrastran las ganas hasta tu cama, también lo sé.
Pero eres más fuerte que mi intento de abstinencia, y ni tus peros ni tus miedos van poder cambiar
eso jamás.
Jamás.
Te echo de menos,  cada día me da más vértigo mi cama vacía sin ti.
Y que quiero que la llenes.
Y que me quemes