domingo, 12 de enero de 2014

Espero que por lo menos te cuide

Es bonito sentarse a esperarte, pero triste ver como no apareces.
Suena egoísta, pero eras mío, y ahora mira…
Espero que por lo menos te cuide,
te haga temblar,
te de los besos más bonitos de esta estúpida ciudad,
te saque esa sonrisa sincera,
te haga sentir el más mínimo cosquilleo por la tripa,
te ponga la piel de gallina,
te haga feliz.
Espero que sepa llenarte, y que por lo menos te deje huella.
Espero que nunca lo pases mal por ella, porque como me entere la reviento.
Espero que sepa hacer todas esas cosas que a mí no se me dieron especialmente bien.
Pero sobre todo espero que te valore, que te valore lo que yo no supe, porque vales más de lo que te he podido demostrar.
Más egoísta suena escribir esto a estas alturas de la historia, pero quién no conoce aún mis idas y venidas ¿eh?

Espero que no llegues a leerme, sería un fallo más.

domingo, 5 de enero de 2014

¿Cómo te va? ¿me has olvidado?


El otro día me acordé de ti, pasé por ese banco, por esas canchas; no parecían las mismas.
Me baje al salón, parecías presente.
Subí a mi habitación, las sábanas parecían recordarte.
El otro día te volví a escribir, llegue a casa y me sentía vacía. Como de costumbre, desde que te has ido no levanto cabeza.
Parece difícil levantarla. No todo el mundo se la juega de tal manera por mí.
Ya no me llaman a media noche preguntándome si pueden venir a verme.
Ya no me dicen lo bien que huelo mientras me revientan el cuello a besos.
Ya no me río a carcajadas.
Ya nadie sabe hacerme reír.
Ya nadie hace nada para que me sienta bien.
Ya no dejo a nadie que me haga cosquillas por la espalda.
Ya nadie me pone carita de pena cuando quiere conseguir algo.
Ya no miro a nadie a la cara cuando le beso.
Ya nadie me da la mano mientras recorro estas estúpidas calles.
Ya nadie me deja su sudadera cuando me estoy congelando.
Ya nadie me pone la piel de gallina cuando se me acerca. No saben hacer nada los muy estúpidos.
Ya nadie se queda dormido mientras le hago cosquillas.
Ya nadie me abraza tan fuerte.
Ya no me muerden el labio, ni me hacen heridas.
Ya nadie me salva los domingos. Ni siquiera los viernes.
Ya nadie viene a drogarse a casa.
Ya nadie...
Ya no quiero a nadie.
Ya no me llena nadie.
Ya no hay nadie.
Está todo vacío.
A oscuras.
Vuelve.