Cómo esquivar el frío que se cuela por mi abrigo sin abrochar los botones, porque quiero que lo escuches, que aunque te hayas ido, el corazón sigue latiendo.
Hoy es como si perteneciera a otro lugar, a tu cama.
Estoy cansada de haber estado en cada carretera, en cada vía del tren, en cada calle solitaria bañada por la sombra de mis días grises y no encontrarte.
De haber estado cada día, cada hora, cada minuto, esperando inútilmente a alguien que no va a volver.
Estoy agotada de malgastar mis días y mis sueños. De dejar morir sonrisas tímidas, de esas que sólo actúan a partir de las doce, y que tú nunca pudieras venir pasadas las diez y media.
Estoy harta de soñar contigo, sin ti.
Harta de que no hagas más que merodear por mi cabeza y que tú me cierres el paso a la tuya.
Harta de que me des a entender de todas las formas posibles que ya no significo
absolutamente nada para ti y que nunca me has pertenecido.
Sabes que aunque no quieras reconocerlo, mis labios, mis ojos y mi voz te han hecho mío en incontables ocasiones.
Y estoy cansada de que reniegues de lo que fuimos y pases tan rápido de página.
Ya que estás, quema el libro entero, pero guarda las cenizas, que las quiero para mí.
A mí no me sirve de nada acabar un capítulo si sigues estando presente en el siguiente. Si estás en todos, si te has convertido en mi historia, aunque me duela.
Como si te perteneciera a ti y no a mí misma.
Y aquí me tienes, enredada entre recuerdos, entre besos, entre versos.
Supongo que tu estarás aquí y allí, perdido entre la gente, en tus barrios,
entre niños que juegan a ser grandes, mientras tú juegas a ser libre.
Hoy le he echo una visita a nuestro lugar, y me ha dicho que quiere saber a éxtasis como solía hacerlo, pero que le faltas tú.
Sí, yo también he caído en la cuenta de que tanto a mí como al vacío de mi pecho nos faltas más de lo que me gustaría.
También me he dado cuenta de que ya estoy cansada de esperar.
Sí, yo también he caído en la cuenta de que tanto a mí como al vacío de mi pecho nos faltas más de lo que me gustaría.
También me he dado cuenta de que ya estoy cansada de esperar.
Estoy cansada de haber estado en cada carretera, en cada vía del tren, en cada calle solitaria bañada por la sombra de mis días grises y no encontrarte.
De haber estado cada día, cada hora, cada minuto, esperando inútilmente a alguien que no va a volver.
Estoy agotada de malgastar mis días y mis sueños. De dejar morir sonrisas tímidas, de esas que sólo actúan a partir de las doce, y que tú nunca pudieras venir pasadas las diez y media.
Estoy harta de soñar contigo, sin ti.
Harta de que no hagas más que merodear por mi cabeza y que tú me cierres el paso a la tuya.
Harta de que me des a entender de todas las formas posibles que ya no significo
absolutamente nada para ti y que nunca me has pertenecido.
Sabes que aunque no quieras reconocerlo, mis labios, mis ojos y mi voz te han hecho mío en incontables ocasiones.
Y estoy cansada de que reniegues de lo que fuimos y pases tan rápido de página.
Ya que estás, quema el libro entero, pero guarda las cenizas, que las quiero para mí.
A mí no me sirve de nada acabar un capítulo si sigues estando presente en el siguiente. Si estás en todos, si te has convertido en mi historia, aunque me duela.
Es hora de que te calles y me beses, y me folles... luego si quieres fallarme eso ya es asunto tuyo.

Es precioso. Sobre todo lo de 'Es hora de que te calles y me beses, y me folles... luego si quieres fallarme eso ya es asunto tuyo' me encanta como escribes.
ResponderEliminarAsí que si quieres leer algo mio; http://comeintomychaos.blogspot.com.es/ Sigue así.
Ay, muchísimas gracias.Ahora me paso a leerte, un besito. :3
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