Te lo prometes.
Te haces una promesa a ti misma
"No volveré a pillarme por el primero que me encamele".
Viene, se te acerca, "Hoy estás preciosa", se te pone cara tonta, pero recuerda, todos son iguales.Sonríes, intentas disimular,
te está ganando.
Por la noche te vuelve a reiterar lo que ya te había dicho, "estabas preciosa" no puedes evitarlo pero por dentro estás gritando. "Tú también, como siempre vaya", él se confía, ve como poco a poco te va ganando terreno, mientras tanto te ilusionas, miles de cosas se te empiezan a pasar por la cabeza. Seguís hablando, de tonterías, vuestras tonterías, o quizás sólo las tuyas. La una, las dos, empiezas a coger sueño, pero tienes que aguantar, jamás te habían dicho esas cosas, puede que con este sea todo distinto, no tiene pinta de irse a la primera de cambio. Las tres ya no puedes más, para tu sorpresa él tampoco, "buenas noches peque'", el corazón se te encoge, por un momento te ha hecho sentir alguien grande. No se atreve a decirte te quiero, eso te gusta,
toma en serio esa frase.
Así, repetidas veces, ahora lo de "te quiero" se ha convertido en costumbre, pero tú crees que ya puede sentirlo.
Error.
Es el primer chico que te ha hecho sentir esto, algo tan fuerte, tanta necesidad de él, tú no te das cuenta, pero te está quemando.
Pasa la semana desde el "Hoy estabas preciosa" y ya no se digna a hablarte, no te ha dado explicaciones, simplemente se ha cansado.
Ya hay otra que moja las bragas por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario